lunes, julio 20, 2009

La Profundidad de un sueño

Voy a contarte algo que me pasó. Voy a contarte que anoche soñé contigo.

Estábamos los dos sobre la azotea de un edificio.
Yo me acuerdo que el cielo estaba así como naranjo, y tú estabas parada sobre el borde. Tenías un vestido, no me acuerdo el color, pero flameaba porque había mucho viento.
Tú me estabas mirando, y yo te estaba mirando.
Me acerqué y te tomé una mano, temeroso. Después te tomé la otra y te apreté fuerte. Todavía tengo ese recuerdo tan ultra-súper vívido. Fue tan fuerte que nuestras manos se pusieron rojas.
Te empujé hacia mi y te abracé fuerte. Te prometo que fue tan vívido como aquella vez que nos abrazamos fuerte años atrás. Te apreté, cada vez más fuerte, y nos fundimos en un beso largo y pasional.
Cuando miré de nuevo estábamos flotando... habían algo así como estrellas en el cielo naranja, mientras seguíamos abrazados. Tú apoyabas tu cabeza en mi pecho y yo sólo olía tu pelo, y palpaba tus brazos con mis pulgares.

Lamentablemente ahí desperté. Cerré los ojos de nuevo tratando de retomar el hilo del sueño, pero no pude. Pero
claro, jamás me he podido sacar tu imagen del interior de mis párpados.

Eso, desde el día en que te vi...

2 comentarios:

Fernanda dijo...

a veces me cuesta un mundo despertar precisamente porque trato de seguir con los sueños que se están aconteciendo en mi subconsciente.
Saludos Felipe

Anacoreta.- dijo...

...Que son geniales esos sueños...I want one of those right now!
P.-